REUNIÓN CORREOS-OOSS PARA DAR EXPLICACIONES SOBRE LAS CARTAS-BALAS

MIENTRAS SERRANO SE ESCONDE
TRAS EL DESPIDO “ABUSIVO” DE UN TRABAJADOR
CORREOS RECONOCE BRECHAS DE SEGURIDAD EN SUS SISTEMAS Y QUE SOLO ESCANEA EL 4% DE SU CORRESPONDENCIA

Correos viene recortando el gasto en seguridad en los últimos años, y aunque se informa de la compra de nuevas máquinas (a buenas horas…), los contratos se adjudican a las empresas que hacen las ofertas más bajas, lo que favorece una “competencia a la baja”, que redunda en precariedad laboral y malas condiciones de trabajo de los y las vigilantes, algo que parece que a Serrano le da igual, a pesar de pagarse con dinero público.

Correos no ha sabido explicar -quizás porque no es posible- por qué se han resuelto todas las contrataciones de los servicios de seguridad, vigilancia e inspección en todas las Zonas de Correos excepto en Madrid y Barcelona donde radican los centros de tratamiento nacional e internacional más importantes de todo el país y por donde pasa más del 70% de la correspondencia y paquetería de Correos, en las que, curiosamente, el escaneo se deja en manos de una subcontrata de Correos Express, en una licitación restringida (a dedo) por un valor ridículo de 8 millones de euros.

Tampoco Correos ha sabido explicar el porqué de la maraña de licitaciones, contratos con sus rectificaciones varias y constantes modificaciones en las ofertas y adjudicaciones por un coste de 58 millones de euros que, dicho sea de paso, viene a ser la mitad de lo que Serrano se gasta en publicidad en un año.

La empresa y el Área de Seguridad cargan toda la responsabilidad en la empresa de seguridad y el vigilante, insistiendo en que Correos ha hecho todo lo posible, pero las evidencias nos dicen que Serrano y su director de Estrategia, Avelino Castro, no han tenido ningún reparo en abaratar costes subcontratando empresas low cost de todo tipo, incluidas las de seguridad, en su afán por arreglar la cuenta de resultados que es incapaz de enderezar con su nefasta gestión.

Para CCOO y UGT, cuando lo que se pone en juego es la seguridad de la plantilla y de la ciudadanía lastimando al tiempo la reputación de la empresa que preside, es indignante y cobarde que Serrano no haya dado la cara y le haya colgado el marrón al responsable de seguridad de Correos, echándole a los pies de los caballos para salvarse él; pero es mucho más indignante, chulesco y abusivo cargar contra un vigilante mileurista, con condiciones de trabajo precarias, que cobra 0,17 céntimos de complemento por cada hora trabajada en el escáner y tapar con este despido su responsabilidad in vigilando como presidente de la compañía.

Más allá de polémicas políticas, la brecha de seguridad en los sistemas de Correos evidencia uno más de los efectos de las decisiones de Serrano, recortando allí donde ni se debe ni se puede, en un proceso de reconversión salvaje hacia un modelo logístico-paquetero en el que se sacrifica el servicio público, el empleo, las condiciones de trabajo, la salud, y también la seguridad.

EL PRESIDENTE DE CORREOS DEBE DAR LA CARA
Y ASUMIR SU RESPONSABILIDAD