Madrid no tiene un Plan de Contingencia pero si tiene un Plan.

Madrid NO TIENE un plan de contingencia. Pese a que la orden 668/2020, de 19 de junio, de la Consejería de Sanidad, por la que se establecen medidas preventivas para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 una vez finalizada la prórroga del estado de alarma establecida por el Real Decreto 555/2020, de 5 de junio en su punto 64.4 recoge: “los centros de atención primaria y hospitalarios, de titularidad pública o privada, deben contar con los Planes de Contingencia a los que alude el artículo 29 del Real Decreto-ley 21/2020, de 9 de junio, para hacer frente a la gestión de situaciones de emergencia relacionadas con COVID-19”.

Madrid no tiene plan de contingencia y de nuevo los profesionales de los centros son los que en vista de las cifras de las últimas semanas se están reorganizando para afrontar la nueva ola antes de haberse podido recuperar de la primera. Si el sistema consigue anticiparse a la escalada de la curva y aguantar una nueva embestida será gracias a los profesionales, no a los gestores, que nuevamente llegan tarde.
La Consejería no contrató rastreadores suficientes cuando empezó a controlarse la primera fase, nunca fue su intención, luego intento dotarse con voluntarios, o al menos ha hecho que eso parezca y finalmente ha externalizado el servicio, que realmente era su intención inicial.

¿Por qué Madrid ha preferido tener en situación de incapacidad laboral a sus profesionales sensibles en lugar de facilitar que pudieran teletrabajar y apoyar en los seguimientos de casos o en el rastreo de contactos? ¿Por qué no ha contratado a esas personas a las que ahora va a contratar Quirón Salud?, Apenas 20 rastreadores a cambio de casi 200 mil Euros, ¿en qué consiste el negocio que se adivina detrás? Ahora es tarde. Esos escasos refuerzos no podrán aportar gran valor al afrontamiento de la epidemia ya que según la percepción de los profesionales de Atención Primaria y Salud Pública (que son quienes están haciendo el rastreo y seguimiento de la mayoría de los contactos) nos encontramos posiblemente en un escenario de transmisión comunitaria en el que la labor de los rastreadores quedaría en un segundo plano, puesto que ya no sería posible trazar la mayoría de los contactos de casos positivos y aislarlos.

Si se observan los datos de las últimas semanas, la cifra de PCR siempre disminuye en los fines de semana, días en que los centros de Atención Primaria están cerrados y no se han abierto desde el 22 de marzo los centros de Urgencias de Atención Primaria. Esto demora la atención a los contactos y los aislamientos de pacientes positivos no se hacen de forma precoz, lo que muy probablemente está contribuyendo a la transmisión del virus.

Es esencial que los pacientes sospechosos o infectados no se hacinen en las salas de espera de hospitales y centros de salud, para lo cual es necesario reforzar con profesionales la Atención Primaria, insistir a la ciudadanía en el acceso telefónico a los centros de salud (reforzando las líneas y las unidades administrativas) y no disminuir su horario de atención. Es otro motivo más para reabrir los Servicios de Atención Urgente de Atención Primaria, cerrados desde marzo.

Parece que el Plan de la Comunidad de Madrid sea abrir lo antes posible el hospital de pandemias y volver a repartir montones de dinero público entre la corte de beneficiarios privados habituales, pero lo que Madrid necesita es una Atención Primaria y Salud Pública fuerte y bien dotada que puedan realizar su trabajo: refuerzo de la plantilla para hacer frente a la situación asistencial en la que nos encontramos, resultados de PCR en 24-48 horas, estudio de contactos desde Salud Pública y coordinación con Atención Primaria. De este modo los pacientes serán atendidos en el nivel asistencial que les corresponda y se mejorará la calidad de la asistencia.

Todo eso no interesa y lo que es peor, no importa. Eso no asegura el negocio, ni tampoco el futuro profesional de algunos de los que ahora toman esas decisiones.

La Comunidad de Madrid apela a responsabilidad individual de los madrileños y madrileñas pero no cumple con sus responsabilidades: tener un plan de contingencia, dotar de recursos humanos y materiales, y escuchar a los profesionales que están sosteniendo el sistema.

Madrid no tiene un Plan de Contingencia pero si tiene un Plan.